viernes, 4 de mayo de 2012

Mi confrontación con la docencia


Mi confrontación con la docencia
Este trabajo es producto de las reflexiones efectuadas en una serie de actividades contempladas en el Módulo I  y se presenta como uno de los requisitos para obtener el grado de la Especialidad en Competencias Docentes para la Educación Media Superior.
Les comparto en primera instancia  mi reflexión de cómo y porque me embarque en esta bella aventura de ser maestro.  En el año de 1989 me gradué de  la Licenciatura en Ciencias Químico-Biológicas, con especialidad en Tecnología de Alimentos, por la Universidad de Sonora. Inmediatamente empecé con mi proyecto de tesis, para poder obtener el título e iniciar con la búsqueda de trabajo en esta carrera. Para el año de 1991 aún continuaba trabajando con mi proyecto de tesis de licenciatura, no quería dejarlo inconcluso y necesitaba con urgencia contribuir en algo con la economía familiar, así que opté por buscar trabajo como maestra  impartiendo solo algunas horas de clase, de tal forma que me quedara tiempo libre para continuar con mi proyecto de tesis.  Al poco tiempo me llamaron de una escuela particular que tenía muy mala fama, ofreciéndome horas como profesora de matemáticas y acepté. Acepté y me gustó tanto,  que hasta la fecha continúo embarcada en esta bella, bella aventura de ser maestro.
En mis inicios en este camino de enseñar, sin fundamentos psicopedagógicos que seguir,  emulé a mis más queridos profesores procurando hacer lo que yo recordaba que ellos hacían al enseñar. Recuerdo que desde el primer día de clase busque que se diera una empatía con mis alumnos, eso era lo que siempre hacían mis maestros modelos cuando yo era alumna y eso me gustaba. Esos maestros de los que hablo siempre procuraban inspirar confianza en nosotros sus alumnos y lo lograban mediante la comadrería; así que eso es lo que hago hasta le fecha con mis propios alumnos. Ya ganada la confianza, este camino de enseñar se  vuelve más fácil de transitar.
En cuanto a la manera de preparar mis clases, en primer término buscaba la información que tenía que “transmitir” a mis alumnos, según lo dictaban los programas de estudio y me disponía a elaborar mis cuadernos de apuntes que se convertían en  la guía al momento de dar la clase. Recuerdo que esta práctica también se la copié a un querido maestro que tuve en mis tiempos de bachiller. Del mismo modo adquirí las prácticas evaluativas de muchos de mis maestros, que en aquellos tiempos en que me inicié como profesora, para mí eran unos verdaderos señores de la enseñanza. En estos momentos se dibuja una sonrisa en mi rostro al recordar que al igual que ellos, al momento de evaluar, procuraba aplicar los exámenes lo más difíciles que pudiera y como se ganaban mi admiración y mi respeto los chicos que lograban una calificación aprobatoria, como yo me la ganaba en antaño, con mis queridos profesores.
Esta práctica en la que incurría en mis inicios como docente fue modificándose conforme recibía yo capacitación en las teorías de la enseñanza y el aprendizaje. En la actualidad, la palabra enseñanza casi no existe en mi vocabulario, pues siempre tengo presente buscar las estrategias adecuadas para que mis alumnos aprendan y no estrategias para lo que yo pueda enseñar.  Aunque el tema de la evaluación aún es algo que se me complica bastante, también he modificado mis prácticas evaluativas, procurando utilizar diversas estrategias, mecanismos e instrumentos a la hora de evaluar. 
En la actualidad, después de mucha capacitación y algunos años de experiencia, puedo decir que mi práctica docente se ha modificado de manera sustancial. Mi trabajo como docente del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Sonora (CECyTES)  me ha dejado grandes satisfacciones. Es el lugar donde he crecido y más me he desarrollado como profesionista. En esta Institución Educativa,  al inicio de semestre todos los docentes realizamos la  planeación didáctica para cada una de las asignaturas que impartimos. Este es un trabajo colegiado, tratamos de efectuarlo en conjunto con el resto de los docentes que compartimos la impartición de una misma asignatura. Digo que tratamos, porque hasta la fecha lo que hemos hecho es repartirnos el trabajo. Dicha planeación didáctica se efectúa bajo la metodología de la secuencia didáctica, actualmente mejor conocida como Estrategia Centrada en el Aprendizaje (ECA),  bajo la cual las actividades de aprendizaje se organizan en tres bloques: apertura (actividades con las cuales se pretende recuperar conocimientos previos de los chicos) desarrollo (actividades que promueven la adquisición de nuevos conocimientos) y cierre (actividades con las cuales se procura integrar lo aprendido).
 Este trabajo de diseño y elaboración de ECA’s se convierte en una seria preocupación para todos los docentes, ya que debemos procurar proponer las estrategias adecuadas y las más pertinentes para lograr que nuestros  alumnos desarrollen las competencias que  desde la implementación de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) conforman el perfil del egresado; además no solo es la búsqueda de estrategias de aprendizaje, también es una enorme preocupación el integrar a estas ECA’s las formas, mecanismos e instrumentos que permitan valorar el aprendizaje de nuestros estudiantes bajo el enfoque de competencias.
En cuanto al desarrollo de la clase , particularmente, un día previo a la clase reviso  lo que tenemos programado en la ECA. Preparo los materiales que voy a necesitar al día siguiente, generalmente  textos que los alumnos van a utilizar para contestar un cuestionario, elaborar mapas conceptuales o cuadros sinópticos, contestar crucigramas, etc. Cuando los estudiantes terminan la actividad, solicito que intercambien los trabajos para revisarlos en plenaria, durante la cual se aclaran dudas o se retroalimenta el trabajo efectuado. Otra cosa que puedo hacer es el revisar yo sus trabajos y devolvérselos para que los corrijan en caso de que tengan algo mal elaborado.
La mayoría del trabajo se hace en el salón de clase. En asignaturas que llevan laboratorio, cuando los alumnos van a realizar alguna práctica les solicito que elaboren un diagrama de flujo de la práctica o que realicen por equipos un diseño experimental (por ejemplo para separar los componentes de una mezcla) con la finalidad de que propongan hipótesis y la manera de comprobarla, posteriormente lo exponen en clase o se los reviso de manera individual y realizan correcciones al mismo. Durante la realización de los experimentos  se les evalúa individualmente su desempeño, mediante una guía de observación que se les entrega de manera previa para que la fotocopien y conozcan lo que se espera de ellos durante la realización del experimento. Al finalizar la práctica, los estudiantes deben entregar un reporte individual, que se les evalúa mediante una rúbrica, también previamente entregada a los alumnos para que la conozcan. Cuando los alumnos trabajan en equipo se les solicita que evalúen el desempeño de uno de sus compañeros mediante rúbrica, que también ellos conocen de manera previa, con la finalidad de que practiquen la co-evaluación (evaluación de pares).
Con el desarrollo de estas actividades busco que mis estudiantes desarrollen habilidades de comunicación, que aprendan a valorar, que conozcan sus fortalezas y sus debilidades, que aprendan a trabajar en equipo, que desarrollen el valor de la responsabilidad y el respeto por los demás. En fin, desarrollar algunos de los atributos de las competencias genéricas y disciplinares que conforman el perfil del egresado, además de que aprendan contenidos propios de la asignatura.
En este momento de mi práctica docente, con la experiencia y las reflexiones que he vivido en estas semanas al cursar esta  especialidad, deseo  expresar que me gustaría darle más versatilidad a mis clases. Introducir de manera mas cotidiana como estrategias de aprendiza el uso de las tecnologías de la información y la comunicación y el que mis alumnos vivan en mi clase la experiencia del quehacer científico. Deseo que mi práctica docente vaya transformándose hacia ese rumbo. Espero lograrlo en el transcurso de este año.
Por otra parte, me es grato comunicar en este relato que las actividades desarrolladas en esta unidad me han permitido compartir con mis compañeros de grupo  muchísimas reflexiones en cuanto a nuestra práctica docente se refiere. Reflexiones que me han obligado a volverme a mirar desde lejos y a darme cuenta de que me queda mucho por aprender en este camino de enseñar.
En el transcurrir de mi vida como docente he experimentado en tres niveles educativos, primaria, secundaria y preparatoria. La experiencia más gratificante para mí ha sido en este último nivel. Ser profesor en el nivel medio superior significa el tener bajo tu responsabilidad a jóvenes que están tomando decisiones constantemente, iniciar un noviazgo, comprometerse en matrimonio, trabajar, independizarse, iniciar con su vida sexual, decidir el camino profesional que van a seguir por el resto de sus vidas, etc. En muchos casos los chicos acuden a uno para que los oriente en esa toma de decisiones, así que no nada más es el ser un facilitador de aprendizajes, es ser amigo, es ser un tutor, es ser una autoridad, es el saber desempeñar el rol que el joven estudiante requiere en un momento determinado. Y es esto lo que deja grandes satisfacciones y también enormes frustraciones, la mayoría de las veces, por la impotencia de no poder ayudar a los jóvenes en lo que ellos necesitan
Creo que una de las más grandes satisfacciones que tengo como docente es el ver a uno de mis chicos sonreír, darse una palmada en la frente  y decir “ah.., ya le entendí, que bruto, no se porque antes no le agarraba la onda, si esta bien fácil”. También cuando te los encuentras al paso de los años siendo ya unos profesionistas o padres de familia y que te digan “¡Proofee, que... a poco ya no se acuerda de mí, que bárbaro profe, tanta lata que le daba”.
Sin embargo no todo es maravilloso en esta aventura de ser maestro. También hay insatisfacciones, y muchas. Como cuando llegas al aula  con toda la pila cargada y te encuentras con el clásico alumno que dice “no, profe, la química no me gusta para nada, a mí nunca se me ha dado” . Se siente feo el no tener que responder. Se siente horrible el tener que responderle “pues ni modo, te aguantas. Si quieres pasar la prepa, lo tienes que aprender” ¡que feo! ¡dan ganas de desaparecer! Pero, lo bueno es que eso ya me pasa muy poco, ya  tengo mejores respuestas cada vez, ya son más los chicos que al final terminan diciendo ¡siempre si me gusta la química, profe!
Muchos de los problemas, preocupaciones, satisfacciones e insatisfacciones que he tenido y tengo al desarrollar mi práctica docente son compartidas con mis compañeros de grupo.  Muchos de ellos, al igual que yo, trabajan bajo la metodología de la ECA. Para ellos es importante motivar en el estudiante sus deseos por aprender y brindarle la confianza para que pueda expresar sus dudas e inquietudes y así tener éxito en su preparación académica. Para mis compañeros también es muy importante el desarrollo de valores en nuestros jóvenes para formar individuos respetuosos y comprometidos con la sociedad a la cual pertenecen. En sus clases utilizan diversas estrategias de aprendizaje, como la investigación documental, elaboración de prácticas, dinámicas grupales, realización de ejercicios, etc., que promuevan en los alumnos el desarrollo de aprendizajes significativos.
También comparto con ellos, problemas que creo se presentan de manera generalizada en todas las instituciones de educación, entre éstos la falta de infraestructura en apoyo a la docencia (aulas acondicionadas, pupitres, libros, recursos tecnológicos, listas de asistencia, etc.) y  la apatía de algunos compañeros para realizar un trabajo colegiado así como el desinterés que muestran los alumnos por aprender. Otro aspecto que más que problema es una preocupación compartida, es  la necesidad que tenemos de ser capacitados en áreas distintas a la psicopedagógica,  como lo es el tema de las adicciones, problemas alimenticios, etc., para que así podamos atender de manera adecuada a nuestros alumnos que presenten dicha problemática.
A partir de leer “la aventura de ser maestro” de José  Manuel Esteve,  comparto con él la inquietud de que aprendemos a ser profes a prueba y error. Esa preocupación de cómo ser buenos profes.  Recuerdo el año del 2004, cuando se implementó la reforma del bachillerato tecnológico y nos dijeron... ahora van a planear sus clases de acuerdo a la metodología de la secuencia didáctica.  Los profesores dijimos .. bueno, esta bien, pero ¿y cómo?  Se inició con un proceso de capacitación muy intenso, pero a final de cuentas, la elaboración de secuencias didácticas se ha realizado hasta la fecha a prueba y error.
Dicha lectura  me llevó también a la reflexión de que  ese “ malestar docente” que a veces sentimos los profesores, tiene que ver con la insatisfacción que te produce el no ser un buen profesor. El no poder enganchar a los jóvenes con el saber, el no poder hacerlos pensar y sentir. Con el ver que no nos ganamos su respeto y su confianza, por más que tratamos y nos esforzamos. También tiene que ver con la opinión que expresan de nosotros las autoridades educativas... es muy común que en mi plantel comenten: la planta docente del plantel Hermosillo I, la manga es la mejor preparada de todo el estado, es donde encontramos una mayor cantidad de docentes con maestría y con doctorado, pero también es el plantel donde tenemos los más altos índices de reprobación y deserción. Eso duele, genera un gran malestar.
En lo personal, trato de reflexionar sobre la situación y ocuparme en vez de preocuparme. Trato de averiguar que estoy haciendo, que me funciona y que no. Hay ocasiones en que la invade a uno el desamino y la desesperanza. Pero luego te encuentras con un chico que te sorprende y piensas y sientes que tu esfuerzo si vale la pena; vale, aunque solo logres enganchar a uno en el desafío del saber.
Coincido plenamente con José Manuel Esteve, para combatir ese “malestar docente” no hay de otra más que adoptar la actitud de servicio. Ser profe de humanidad. Con ello, vamos a lograr sentirnos satisfechos y vamos a ganarnos el derecho a la libertad de ser profesores. Para ello, no hay más que mantenerse en una renovación pedagógica constante. No puedes estar explicando los temas de clase de la misma manera, empleando las mismas estrategias con uno y otro grupo, año tras año. Por que entonces no habrás ganado experiencia, no habrás aprendido nada y no te habrás ganado esa libertad de ser profesor.
Debo confesar que siempre tuve la vocación por enseñar, desde primaria invariablemente fui la compañera a la que los demás acudían para que les explicara lo que no le entendían al profesor. A pesar de esto yo estaba renuente a ser profesora, no me interesaba en lo más mínimo seguir por este difícil camino de la enseñanza;  pero por azares del destino aquí estoy, me gusta lo que hago y trato de hacerlo lo mejor que puedo. Creo que ser profesor es una  tarea que conlleva una enorme responsabilidad, implica asumir un compromiso muy fuerte y la realización de un trabajo siempre arduo, pero también es una profesión muy emocionante,  que brinda grandes satisfacciones y sobre todo, si te lo permites, aprendizajes que te hacen ser mejor persona.
En este último año, siendo estudiante de la especialización en competencias docentes para la educación media superior, he compartido experiencias con mis compañeros y con mis tutores que me han dejado grandes aprendizajes. En primer término, al vivir el proceso enseñanza aprendizaje del otro lado de la barrera me ha permitido ponerme en los zapatos de mis estudiantes, recordar otra vez lo que significa ser alumno y pasar por las experiencias que ellos viven a diario,  las frustraciones, los desencantos, los esfuerzos, los desvelos para finalmente obtener la más grande de las satisfacciones, ser mejor en lo que eres.
Cursar esta especialización me ha permitido conocer más a fondo los fundamentos básicos de la RIEMS, he podido comprender el porque fue necesaria una reforma, los fines y retos que implica su implementación. También adquirir habilidades en torno a mi práctica docente mediante las cuales voy a poder conocer más a mis estudiantes y por tanto a comprenderlos y diseñar ambientes de aprendizaje más acordes a sus necesidades y con más pertinencia para que puedan desarrollar competencias y aprendizajes significativos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los saberes de mis estudiantes


Los saberes de mis estudiantes en el uso de las TIC y de Internet.
En mi propuesta de intervención como actividad de integración mis estudiantes deberán publicar un artículo científico sobre una investigación experimental realizada a lo largo de un periodo de evaluación.
Como el mayor uso que mis estudiantes le dan a internet es para tener acceso a la red social FACEBOOK, la estrategia que vamos a utilizar para que aprendamos unos de otros es la creación de distintos grupos de trabajo en esta red social.
En primera instancia yo voy a abrir el grupo donde voy a agregar a todos los estudiantes y a profesores  del área de TIC y Lectura que deseen  colaborar en el proyecto. Se van a conformar equipos de trabajo y se nombrará un responsable de cada equipo que tendrá la responsabilidad de crearlo en esta red social y agregar a sus compañeros.
A través de estos grupos de trabajo se va a compartir información, se van a exponer dudas, compartir páginas, diseño de páginas web, videos, etc y todo aquello que sea útil para la construcción y publicación del artículo científico.

Bienvenidos

Hola!
Bienvenidos a este espacio, donde podremos compartir experiencias en relación al desarrollo de competencias!