Mi
confrontación con la docencia
Este
trabajo es producto de las reflexiones efectuadas en una serie de actividades contempladas
en el Módulo I y se presenta como uno de
los requisitos para obtener el grado de la Especialidad en Competencias Docentes
para la Educación Media Superior.
Les
comparto en primera instancia mi
reflexión de cómo y porque me embarque en esta bella aventura de ser maestro. En el año de 1989 me gradué de la Licenciatura en Ciencias
Químico-Biológicas, con especialidad en Tecnología de Alimentos, por la
Universidad de Sonora. Inmediatamente empecé con mi proyecto de tesis, para
poder obtener el título e iniciar con la búsqueda de trabajo en esta carrera.
Para el año de 1991 aún continuaba trabajando con mi proyecto de tesis de
licenciatura, no quería dejarlo inconcluso y necesitaba con urgencia contribuir
en algo con la economía familiar, así que opté por buscar trabajo como maestra impartiendo solo algunas horas de clase, de
tal forma que me quedara tiempo libre para continuar con mi proyecto de tesis. Al poco tiempo me llamaron de una escuela
particular que tenía muy mala fama, ofreciéndome horas como profesora de
matemáticas y acepté. Acepté y me gustó tanto,
que hasta la fecha continúo embarcada en esta bella, bella aventura de
ser maestro.
En
mis inicios en este camino de enseñar, sin fundamentos psicopedagógicos que
seguir, emulé a mis más queridos
profesores procurando hacer lo que yo recordaba que ellos hacían al enseñar. Recuerdo
que desde el primer día de clase busque que se diera una empatía con mis
alumnos, eso era lo que siempre hacían mis maestros modelos cuando yo era
alumna y eso me gustaba. Esos maestros de los que hablo siempre procuraban
inspirar confianza en nosotros sus alumnos y lo lograban mediante la
comadrería; así que eso es lo que hago hasta le fecha con mis propios alumnos.
Ya ganada la confianza, este camino de enseñar se vuelve más fácil de transitar.
En
cuanto a la manera de preparar mis clases, en primer término buscaba la
información que tenía que “transmitir” a mis alumnos, según lo dictaban los
programas de estudio y me disponía a elaborar mis cuadernos de apuntes que se
convertían en la guía al momento de dar
la clase. Recuerdo que esta práctica también se la copié a un querido maestro
que tuve en mis tiempos de bachiller. Del mismo modo adquirí las prácticas
evaluativas de muchos de mis maestros, que en aquellos tiempos en que me inicié
como profesora, para mí eran unos verdaderos señores de la enseñanza. En estos
momentos se dibuja una sonrisa en mi rostro al recordar que al igual que ellos,
al momento de evaluar, procuraba aplicar los exámenes lo más difíciles que
pudiera y como se ganaban mi admiración y mi respeto los chicos que lograban
una calificación aprobatoria, como yo me la ganaba en antaño, con mis queridos
profesores.
Esta
práctica en la que incurría en mis inicios como docente fue modificándose
conforme recibía yo capacitación en las teorías de la enseñanza y el
aprendizaje. En la actualidad, la palabra enseñanza casi no existe en mi
vocabulario, pues siempre tengo presente buscar las estrategias adecuadas para
que mis alumnos aprendan y no estrategias para lo que yo pueda enseñar. Aunque el tema de la evaluación aún es algo
que se me complica bastante, también he modificado mis prácticas evaluativas,
procurando utilizar diversas estrategias, mecanismos e instrumentos a la hora
de evaluar.
En
la actualidad, después de mucha capacitación y algunos años de experiencia,
puedo decir que mi práctica docente se ha modificado de manera sustancial. Mi
trabajo como docente del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del
Estado de Sonora (CECyTES) me ha dejado
grandes satisfacciones. Es el lugar donde he crecido y más me he desarrollado
como profesionista. En esta Institución Educativa, al inicio de semestre todos los docentes realizamos
la planeación didáctica para cada una de
las asignaturas que impartimos. Este es un trabajo colegiado, tratamos de efectuarlo
en conjunto con el resto de los docentes que compartimos la impartición de una
misma asignatura. Digo que tratamos, porque hasta la fecha lo que hemos hecho
es repartirnos el trabajo. Dicha planeación didáctica se efectúa bajo la
metodología de la secuencia didáctica, actualmente mejor conocida como
Estrategia Centrada en el Aprendizaje (ECA),
bajo la cual las actividades de aprendizaje se organizan en tres
bloques: apertura (actividades con las cuales se pretende recuperar
conocimientos previos de los chicos) desarrollo (actividades que promueven la
adquisición de nuevos conocimientos) y cierre (actividades con las cuales se
procura integrar lo aprendido).
Este trabajo de diseño y elaboración de ECA’s se
convierte en una seria preocupación para todos los docentes, ya que debemos
procurar proponer las estrategias adecuadas y las más pertinentes para lograr
que nuestros alumnos desarrollen las
competencias que desde la implementación
de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) conforman el
perfil del egresado; además no solo es la búsqueda de estrategias de
aprendizaje, también es una enorme preocupación el integrar a estas ECA’s las
formas, mecanismos e instrumentos que permitan valorar el aprendizaje de
nuestros estudiantes bajo el enfoque de competencias.
En
cuanto al desarrollo de la clase , particularmente, un día previo a la clase
reviso lo que tenemos programado en la
ECA. Preparo los materiales que voy a necesitar al día siguiente, generalmente textos que los alumnos van a utilizar para
contestar un cuestionario, elaborar mapas conceptuales o cuadros sinópticos,
contestar crucigramas, etc. Cuando los estudiantes terminan la actividad,
solicito que intercambien los trabajos para revisarlos en plenaria, durante la
cual se aclaran dudas o se retroalimenta el trabajo efectuado. Otra cosa que
puedo hacer es el revisar yo sus trabajos y devolvérselos para que los corrijan
en caso de que tengan algo mal elaborado.
La
mayoría del trabajo se hace en el salón de clase. En asignaturas que llevan
laboratorio, cuando los alumnos van a realizar alguna práctica les solicito que
elaboren un diagrama de flujo de la práctica o que realicen por equipos un
diseño experimental (por ejemplo para separar los componentes de una mezcla)
con la finalidad de que propongan hipótesis y la manera de comprobarla,
posteriormente lo exponen en clase o se los reviso de manera individual y
realizan correcciones al mismo. Durante la realización de los experimentos se les evalúa individualmente su desempeño, mediante
una guía de observación que se les entrega de manera previa para que la
fotocopien y conozcan lo que se espera de ellos durante la realización del
experimento. Al finalizar la práctica, los estudiantes deben entregar un
reporte individual, que se les evalúa mediante una rúbrica, también previamente
entregada a los alumnos para que la conozcan. Cuando los alumnos trabajan en
equipo se les solicita que evalúen el desempeño de uno de sus compañeros
mediante rúbrica, que también ellos conocen de manera previa, con la finalidad
de que practiquen la co-evaluación (evaluación de pares).
Con
el desarrollo de estas actividades busco que mis estudiantes desarrollen
habilidades de comunicación, que aprendan a valorar, que conozcan sus
fortalezas y sus debilidades, que aprendan a trabajar en equipo, que
desarrollen el valor de la responsabilidad y el respeto por los demás. En fin,
desarrollar algunos de los atributos de las competencias genéricas y
disciplinares que conforman el perfil del egresado, además de que aprendan
contenidos propios de la asignatura.
En
este momento de mi práctica docente, con la experiencia y las reflexiones que
he vivido en estas semanas al cursar esta
especialidad, deseo expresar que
me gustaría darle más versatilidad a mis clases. Introducir de manera mas
cotidiana como estrategias de aprendiza el uso de las tecnologías de la
información y la comunicación y el que mis alumnos vivan en mi clase la
experiencia del quehacer científico. Deseo que mi práctica docente vaya
transformándose hacia ese rumbo. Espero lograrlo en el transcurso de este año.
Por
otra parte, me es grato comunicar en este relato que las actividades
desarrolladas en esta unidad me han permitido compartir con mis compañeros de
grupo muchísimas reflexiones en cuanto a
nuestra práctica docente se refiere. Reflexiones que me han obligado a volverme
a mirar desde lejos y a darme cuenta de que me queda mucho por aprender en este
camino de enseñar.
En
el transcurrir de mi vida como docente he experimentado en tres niveles educativos,
primaria, secundaria y preparatoria. La experiencia más gratificante para mí ha
sido en este último nivel. Ser profesor en el nivel medio superior significa el
tener bajo tu responsabilidad a jóvenes que están tomando decisiones
constantemente, iniciar un noviazgo, comprometerse en matrimonio, trabajar,
independizarse, iniciar con su vida sexual, decidir el camino profesional que
van a seguir por el resto de sus vidas, etc. En muchos casos los chicos acuden
a uno para que los oriente en esa toma de decisiones, así que no nada más es el
ser un facilitador de aprendizajes, es ser amigo, es ser un tutor, es ser una
autoridad, es el saber desempeñar el rol que el joven estudiante requiere en un
momento determinado. Y es esto lo que deja grandes satisfacciones y también
enormes frustraciones, la mayoría de las veces, por la impotencia de no poder
ayudar a los jóvenes en lo que ellos necesitan
Creo
que una de las más grandes satisfacciones que tengo como docente es el ver a
uno de mis chicos sonreír, darse una palmada en la frente y decir “ah.., ya le entendí, que bruto, no
se porque antes no le agarraba la onda, si esta bien fácil”. También cuando te
los encuentras al paso de los años siendo ya unos profesionistas o padres de
familia y que te digan “¡Proofee, que... a poco ya no se acuerda de mí, que
bárbaro profe, tanta lata que le daba”.
Sin
embargo no todo es maravilloso en esta aventura de ser maestro. También hay
insatisfacciones, y muchas. Como cuando llegas al aula con toda la pila cargada y te encuentras con
el clásico alumno que dice “no, profe, la química no me gusta para nada, a mí
nunca se me ha dado” . Se siente feo el no tener que responder. Se siente
horrible el tener que responderle “pues ni modo, te aguantas. Si quieres pasar
la prepa, lo tienes que aprender” ¡que feo! ¡dan ganas de desaparecer! Pero, lo
bueno es que eso ya me pasa muy poco, ya
tengo mejores respuestas cada vez, ya son más los chicos que al final
terminan diciendo ¡siempre si me gusta la química, profe!
Muchos
de los problemas, preocupaciones, satisfacciones e insatisfacciones que he
tenido y tengo al desarrollar mi práctica docente son compartidas con mis
compañeros de grupo. Muchos de ellos, al igual que yo, trabajan bajo la metodología de la ECA. Para
ellos es importante motivar en el estudiante sus deseos por aprender y
brindarle la confianza para que pueda expresar sus dudas e inquietudes y así
tener éxito en su preparación académica. Para mis compañeros también es muy
importante el desarrollo de valores en nuestros jóvenes para formar individuos
respetuosos y comprometidos con la sociedad a la cual pertenecen. En sus clases
utilizan diversas estrategias de aprendizaje, como la investigación documental,
elaboración de prácticas, dinámicas grupales, realización de ejercicios, etc.,
que promuevan en los alumnos el desarrollo de aprendizajes significativos.
También comparto con ellos,
problemas que creo se presentan de manera generalizada en todas las
instituciones de educación, entre éstos la falta de
infraestructura en apoyo a la docencia (aulas acondicionadas, pupitres, libros,
recursos tecnológicos, listas de asistencia, etc.) y la apatía de algunos compañeros para realizar
un trabajo colegiado así como el desinterés que muestran los alumnos por
aprender. Otro aspecto que más que problema es una preocupación compartida, es la necesidad que tenemos de ser capacitados en
áreas distintas a la psicopedagógica,
como lo es el tema de las adicciones, problemas alimenticios, etc., para
que así podamos atender de manera adecuada a nuestros alumnos que presenten
dicha problemática.
A partir de leer “la aventura de ser maestro” de José Manuel Esteve, comparto con él la inquietud de que
aprendemos a ser profes a prueba y error. Esa preocupación de cómo ser buenos
profes. Recuerdo el año del 2004, cuando
se implementó la reforma del bachillerato tecnológico y nos dijeron... ahora
van a planear sus clases de acuerdo a la metodología de la secuencia didáctica.
Los profesores dijimos .. bueno, esta
bien, pero ¿y cómo? Se inició con un
proceso de capacitación muy intenso, pero a final de cuentas, la elaboración de
secuencias didácticas se ha realizado hasta la fecha a prueba y error.
Dicha lectura me llevó también a la
reflexión de que ese “ malestar docente”
que a veces sentimos los profesores, tiene que ver con la insatisfacción que te
produce el no ser un buen profesor. El no poder enganchar a los jóvenes con el
saber, el no poder hacerlos pensar y sentir. Con el ver que no nos ganamos su
respeto y su confianza, por más que tratamos y nos esforzamos. También tiene
que ver con la opinión que expresan de nosotros las autoridades educativas...
es muy común que en mi plantel comenten: la planta docente del plantel
Hermosillo I, la manga es la mejor preparada de todo el estado, es donde
encontramos una mayor cantidad de docentes con maestría y con doctorado, pero
también es el plantel donde tenemos los más altos índices de reprobación y
deserción. Eso duele, genera un gran malestar.
En lo personal, trato de reflexionar sobre la situación y ocuparme en vez
de preocuparme. Trato de averiguar que estoy haciendo, que me funciona y que
no. Hay ocasiones en que la invade a uno el desamino y la desesperanza. Pero
luego te encuentras con un chico que te sorprende y piensas y sientes que tu esfuerzo
si vale la pena; vale, aunque solo logres enganchar a uno en el desafío del
saber.
Coincido plenamente con José Manuel Esteve, para combatir ese “malestar
docente” no hay de otra más que adoptar la actitud de servicio. Ser profe de
humanidad. Con ello, vamos a lograr sentirnos satisfechos y vamos a ganarnos el
derecho a la libertad de ser profesores. Para ello, no hay más que mantenerse
en una renovación pedagógica constante. No puedes estar explicando los temas de
clase de la misma manera, empleando las mismas estrategias con uno y otro
grupo, año tras año. Por que entonces no habrás ganado experiencia, no habrás
aprendido nada y no te habrás ganado esa libertad de ser profesor.
Debo
confesar que siempre tuve la vocación por enseñar, desde primaria invariablemente
fui la compañera a la que los demás acudían para que les explicara lo que no le
entendían al profesor. A pesar de esto yo estaba renuente a ser profesora, no
me interesaba en lo más mínimo seguir por este difícil camino de la enseñanza; pero por azares del destino aquí estoy, me
gusta lo que hago y trato de hacerlo lo mejor que puedo. Creo que ser profesor
es una tarea que conlleva una enorme
responsabilidad, implica asumir un compromiso muy fuerte y la realización de un
trabajo siempre arduo, pero también es una profesión muy emocionante, que brinda grandes satisfacciones y sobre
todo, si te lo permites, aprendizajes que te hacen ser mejor persona.
En
este último año, siendo estudiante de la especialización en competencias
docentes para la educación media superior, he compartido experiencias con mis
compañeros y con mis tutores que me han dejado grandes aprendizajes. En primer
término, al vivir el proceso enseñanza aprendizaje del otro lado de la barrera
me ha permitido ponerme en los zapatos de mis estudiantes, recordar otra vez lo
que significa ser alumno y pasar por las experiencias que ellos viven a
diario, las frustraciones, los
desencantos, los esfuerzos, los desvelos para finalmente obtener la más grande
de las satisfacciones, ser mejor en lo que eres.
Cursar
esta especialización me ha permitido conocer más a fondo los fundamentos
básicos de la RIEMS, he podido comprender el porque fue necesaria una reforma,
los fines y retos que implica su implementación. También adquirir habilidades en
torno a mi práctica docente mediante las cuales voy a poder conocer más a mis
estudiantes y por tanto a comprenderlos y diseñar ambientes de aprendizaje más
acordes a sus necesidades y con más pertinencia para que puedan desarrollar
competencias y aprendizajes significativos.